PLAN DE SALVACION


CAUSA DE LA MALDAD EN LA TIERRA

Por el Hno. profeta Juan Carlos Santucci

El origen de la lucha espiritual

"Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo."

(Colosenses 1.12,13)

La vida nos sorprende desde el momento en que nacemos, no elegimos nacer, ni tenemos decisión alguna donde hacerlo, desde el instante que tenemos conciencia nos encontramos con la realidad de que existimos, nacimos en un país rico o pobre, rodeados de abundancia o necesidad, con costumbres diferentes al resto de la tierra, en un hogar que no elegimos, con una familia también impuesta, y tenemos que adaptarnos a estas circunstancias, fáciles o difíciles, y convivir con ellas hasta el día de nuestra muerte.

En el mundo espiritual sucede algo muy parecido, pero en vez de haber una gran variedad de naciones, existen sólo dos, el reino de los cielos y el reino de las tinieblas. Lamentablemente en este caso todos nacemos en el reino de las tinieblas debido a que nuestros antecesores en el principio de los tiempos optaron por esta alternativa.

En el principio Dios creo al hombre inmortal, y puso todo a su alcance para que sea feliz y le dio autoridad para que ejerza gobierno sobre toda la tierra. (Génesis 1.26)

El hombre conocía todo lo bueno, pero un día tomo la decisión de conocer algo más y aparte del bien quiso conocer el mal, (Génesis 3.5) y dejando de estar bajo la benéfica autoridad de Dios, optó por ponerse bajo la autoridad del príncipe de las tinieblas, también conocido por diablo y Satanás. (Efesios 2.1-2)

Este lo redujo a esclavitud, le quitó todos sus derechos, y se convirtió en el príncipe de este mundo. (Juan 12.31) El hombre al

abandonar la protección de Dios, comenzó a sufrir grandes cambios en su cuerpo, conoció la enfermedad, vejez y muerte. (Romanos 5.12)

Y además por los otros cambios producidos por optar por el reino de las tinieblas conoció el odio, el rencor, las injusticias, los crímenes, la violencia, la deslealtad, los desastres naturales, las guerras, la necesidad, la escasez, la pobreza, las pestes, los accidentes, la pérdida de sus seres queridos, la incomprensión, la soledad, el fracaso, todas las cosas para la cuales no había sido creado.

Como Dios es bueno y no quiso abandonar al hombre en tan terrible condición proveyó para él un escape, una salida, envío un libertador para que lo libre del yugo impuesto por las tinieblas, (Juan 3.16) ese libertador es Jesús, (Juan 8.36) que es Dios e Hijo de Dios, el cual se desprendió de su inmortalidad al encarnarse, (Filipenses 2.6) al hacerse hombre y en esa condición se convirtió en siervo de Dios Padre, (Filipenses 2.7) derrotando con su vida de integra fidelidad al Padre, las fuerzas de las tinieblas, (Colosenses 2.15) siendo obediente en todo hasta la muerte, (Filipenses 2.8) y cargando desde su bautismo (Mateo 3.13-4.11); Levítico 16.21,22) hasta la cruz, (Colosenses 2.14) con todos los pecados de la humanidad, (Isaías 53.5,6) reconciliando así al hombre con Dios, (2ª de Corintios 5.18,19) y trasladando a todos los que creen del reino de las tinieblas, al maravilloso Reino de la Luz, (Colosenses 1.12,13) también denominado Reino de Dios (Mateo 6.33) y Reino de los Cielos. (Mateo 10.7)

A estos que a la inversa de sus padres optaron con total libertad por el Reino de los Cielos, (San Mateo 4.17) no sólo les brindo paz en sus corazones, (Juan 14.27) compañía todos los días de su vida, (Mateo 28.20) asistencia frente a cualquier necesidad, (Mateo 7.7,8) sino además una eternidad victoriosa, (Apocalipsis 21.7) con un cuerpo espiritual de luz, (1ª de Corintios 15.42-55)

donde Dios mismo estará con ellos como su Dios, (Apocalipsis 21.3), y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor, porque Dios hace nuevas todas las cosas. (Apocalipsis 21.4).

¡Vos también podes decidirte por el Reino de los cielos, y convertirte en un vencedor! "El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo" (Apocalipsis 21.7)

Para que puedas vencer en primer lugar debes aceptar el pacto que Dios Padre té ofrece por medio de la sangre de Jesús, que está a continuación, luego unirte a la iglesia donde encontraras amigos que orarán a Dios por tus cosas y te enseñarán a dar los primeros pasos en el Reino de los Cielos.